Derechos Reservados
Juan necesitaba algo para despertar, la somnolencia delante del escritorio de trabajo le estaba haciendo cabecear.
-Si solo pudiera escuchar algo de música –pensó- Llamare a Pedro a ver si tiene créditos que me preste.
Inclinándose en el escritorio, marco el número de Pedro, esperando que no estuviera caminando por allí.
-¿Cuanto deberé en consumo?, ¿Que estará de moda hoy?. Se pregunto, mirando al mismo tiempo a la ventana, - Pronto nos cobraran los mensajes publicitarios, ya no saben que cobrar: la música, las pinturas, los libros… Que vaina, ahora la muestra de música también será borrada – se dijo al revisar el ultimo mensaje que llego a su comunicador.
Era paradójico, pero esta era de las pocas informaciones que eran permanentes. Mensajes escuetos sin ningún valor cultural. Todas las trasmisiones eran borradas de la mente, solo se dejaban vagas impresiones de la emoción que habían suscitado. Pero no todas, porque no era negocio.
Por otro lado había quienes se unían a grupos que contaban con grabaciones, artículos, libros y pinturas (ahora prohibidos); quienes lograban disfrutar y memorizar esta información. Pero de igual forma era un riesgo grande, cualquier policía podía colocarte un lector, y la boca empezaría a farfullar y soltar lo que hubieras visto, oído o leído.
Una victoria mas de editoriales, disqueras, etc…
Disfrutar el arte pago era así: delicioso, pero breve. Nunca sabias que habías leído, escuchado o visto pues inmediatamente lo percibías y disfrutabas, un codec insertado en la transmisión borraba de tu mente el contenido. Dejando solamente la impresión de que habías disfrutado algo muy bueno, pero sin acertar detalles ni nada que violara los derechos del autor.
Otro gran paso, los autores ya no querían la fama eterna, solo la ganancia eterna…
Lo último era lograr esto con la publicidad, ya que las fuerzas de la opinión pensaban que era más fácil transmitir un codec con los artículos que se debían consumir y “listo” la persona compraba. Pero requería una estructura muy grande: un perfil de consumo/remuneración por cada individuo. Por el momento todavía se permitía las publicidades sin control estricto, ya que si estaba prohibido que la publicidad se acercara a cualquier placer lúdico. Esto había empujado a la industria al callejón donde estaba: desaparecer bajo los codecs automáticos o permanecer con un contenido casi nulo.
Valdría la pena salir preso, solo por saber que era la música –pensó Juan- ¡Preso! y villapendiado por ladrón. Ya que lo más importante en la sociedad eran los derechos del autor. La ley había cubierto todos los detalles: si un autor quería regalar su obra, inmediatamente era asignada a otro que estuviera esperando turno, se le asignaban sus derechos de autoría y así se evitaba el mal habito (o el delito) de regalar las obras. Todo el arte debía estar controlado por los derechos de autor.
Imagen- Codec- Imagen- codec; Nota- Codec-Nota-codec; Frase-Codec-Frase-Codec. No importa cuando te levantes siempre estaría borrada la información.
Las penas judiciales eran considerables, incluso descarnadas: borrado de todo conocimiento, o el sfumatto de la obra: te dejaban un velo que podías percibir, pero no enfocar. La peor tortura, era saber que se tuvo, no poder disfrutarlo y no poder borrar la situación.
-Amelia Sarcot, buena solista de opera, -recordó Juan, sin poder enfocar la cara o la voz, solo con el conocimiento de que era buena-, tengo que conseguir los créditos para poder volver a oírla. Un buen bocado, una buena película, que mas da…
Podría haber tratado de cantar, o escribir, o pintar (algunos lo hacían al escondido) pero no tenia talento, y si lo hubiera tenido, las autoridades del derecho le reescribirían el chip en la mano, permitiendo a los miles de sensores en la ciudad, saber si cantaba o mostraba pinturas en publico sin dispositivo codec. O si escribía sin publicar por editorial. En fin, si incumplía la Ley.
Sabía que había estudiado, que tenia una carrera. Pero los detalles también se le escapaban. Solo al entrar en la compañía el codec activaba el recuerdo de su educación y habilidades. Así el gobierno aseguraba el monopolio de la educación, ya que estaba prohibido enseñar cosas sin permiso.
Del resto, todavía no se habían metido con las relaciones sociales y los recuerdos familiares (aunque algún congresante había sugerido que una forma de mantener a los padres envejecidos, quienes cobrarían por los recuerdos de la infancia y adolescencia de sus hijos), solo que todavía no había quórum en el congreso.
-Estoy endeudándome con este vicio del arte, después, si no puedo pagar ¿como la pasare sin poder tener mi música, mis libros, mis películas?
Aunque no se daba cuanta de lo inapropiado de la palabra “mis”.
23/02/06
No comments:
Post a Comment