Sunday, November 13, 2011

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Mis Cuentos de Ciencia Ficcion - Viaje de Vacaciones


VIAJE DE VACACIONES

Viajé más allá de los sentidos...

                Perdido mas allá de lo real, extraviado en el remoto confín del auto complacimiento, me mecí poco a poco con náuseas en el pequeño banco de viaje; el cual resultaba en mis primeros cinco años, demasiado duros para mi... y sólo era el principio.

                Los pensamientos bellos, algo lejanos, como una rapsodia me repetían que quizás fuera solo un sueño o una gris pesadilla; sin embargo era verdad  una realidad cruel y cruda que destrozó lo último de mi vanidad y humanidad, en Mí, el hombre.

                El trepidar de las latas del banco en el cual viajaba, solo aumentaba mi constreñimiento y si acaso en mi letargo pasábamos una curva sentía aquel vaivén fatídico, o quizás en un estremecimiento mordaz al sentir aquel golpe feroz de un frenazo súbito; mi pobre hígado crujía y suplicaba perdón con un sabor amargo en mi reseca boca.

                Si,  varias veces saboree el almizcle agridulce y bilis seca de aquella sensación.

                Se imaginarán que llevara cincuenta años de viaje y no cuatro horas de sufrimiento, la situación no era tan trágica solamente bajé de peso, dio a luz unos destellos plateados mi cabello a la altura de las sienes, era algo desagradable  ver como el último compañero de silla se desplomó con los ojos desorbitados y el definido color verde plata de sus cabellos encanecidos; puedo agregar que era tanto el desconcierto y el pasajero tenía tantas arrugas que su piel era algo indefinible lleno de polvo y demente de tanto suplicar .

                El colmo de este viaje macro humano eran las vecinas de la otra silla de viaje, ellas si sabían viajar, hasta soportaron la reventa de pasajes, en la estación semejante a un limbo con ríos de agua hedionda y trapos sucios pasamos tiempo que nos parecieron meses sentados esperando y compartiendo  unos con otros unos sorbos de agua filtrada con nuestra propia camisa sudada por el calor, de la que recogíamos de aquella cascada irreal a nuestros ojos. A una vecina  que dio a luz un bebé en el viaje se le ocurrió cantar y bailar  sin sentido en este  tren polvoriento.

                En mi fantasía, sentí como este sol abrasador que quemaba hasta lo mas recóndito de mi frialdad, en un rayo de esperanza que surgió en el momento que el conductor exclamaba: "Es hora de empezar el viaje", y con ese estruendo majestuoso se hincharon nuestros corazones de alegría... partíamos, en los ojos una lágrima de profundo regocijo y esperanza, nos llenó de  gozo, solo para ver como se movía este artefacto a otro aparcamiento esperando otros infelices pasajeros de el Terminal.

                Los desdichados pasaríamos ahora una larga secuencia de fugaces y martirizadas vidas esperando la salida de nuestro profético y anhelado viaje.

                Las provisiones fueron suplantadas por un hipnótico "son" musical que al repetirse barrenando el subconsciente suprimía las ansias de comer y en algunos casos el deseo de viajar y llegar a nuestro destino....vacaciones.

                Quizás alguien se hubiera atrevido a preguntar.... Sin embargo no teníamos fuerzas para levantarnos y limpiar el mohoso y herrumbroso polvo de las ventanas del vehículo de viaje.

                La luz del sol se colaba tetricamente como disciplinado inquisidor sobre las pieles de nuestros cansados hijos esperando el cumplimiento de nuestra promesa..." diversión en vacaciones".

                Recordando este episodio de mi ambulante vida, me reconocí en el espejo de la cabina era un hombre risueño y feliz antes del viaje ahora me ocultaba mi perfil una demacrada y barbada quijada, la lengua blanca y sarrosa sentían mi soledad. Experimenté que frotando el espacio a mi lado halle una ventana perdida ante el espeso polvo acumulado en el ambiente, flotó en el aire como remolino empujado por un huracán, tragué, llegó a mis pulmones pero no importó ya estaba acostumbrado, para mi era algo familiar.


                Al recordar el retorno sentí un sentimiento casi olvidado: TERROR.

                Este sentimiento llegó a mí al ver aquellas personas apiñadas y en fila esperando turno para poder viajar. Sus rostros demacrados y escuálidos me trasmitían escalofrío, miré sus ropas hechas jirones y con sonrisas desgastadas por el inclemente sol, quise leer en sus ojos vidriosos una esperanza, una dicha, un placer, pero fue en vano no lo pude ver, desperté de mi letargo al sentir un fuerte golpe en la ventanilla una persona me mostraba un tiquete con un número. Grite de desilusión al volver a la realidad y reaccioné con violencia quebrando el cristal de la ventana; sentí una sensación ya olvidada... Me envolvió con su caricia dulce y tierna recordando mi infancia escuché su nombre, Viento, Aire.

                La certidumbre de estar vivo me llevó a una realidad, en nuestra calidad humana, tenemos un frágil corazón que nos dice y aconseja ...."Volver a viajar".

20/12/93

Mis Cuentos de Ciencia Ficcion - Calor


Calor

Cuando nos mudamos a este pueblo, nunca pensé que me afectara tanto la visión del mismo, aunque en un primer momento nada me paso en la mente. Y no sé si es mi apreciación ahora la que me hace emitir este juicio, o si la tuve desde ese tiempo y ahora la recuerdo.

El pueblo en general era una mezcla de estilos (si se puede decir), pues las principales calles (no tenía avenidas) mezclaban la arquitectura colonial, con los fríos ángulos de la construcción en concreto. Con algunos espacios vacíos de casas en ruinas y potreros yermos.

Pero así son todos los pueblos. Y por ello nos mudamos allí.

Nada raro pasa en los mismos, mas que el cuento común de la mujer infiel o el árabe recién llegado.

No era grande, y tampoco pequeño.

Pero sí hacia un gran calor.

Por momentos me duele la cabeza, el pensamiento. Siento reflejado un dolor agudo en las piernas. Y me duelen mucho las cicatrices.

******

Cinco años habíamos vivido en el lugar, y nada había pasado.

Y luego empezó a pasar.

******

No soy afecto a la oscuridad, y la noche siempre me traía ecos fríos y amenazantes.

Y después de todo, aprendí a querer la oscuridad.

Mi casa estaba conformada por un frente plano, el cual  daba a la calle directamente, con listones rojos en la base y una puerta principal que tenia como particularidad, el estar a un segundo nivel por abajo de la calle. Los pisos también eran rojos, y estaban hechos de caico pulido. Una pequeña sala y un corredor (con un cuarto al lado) que desembocaba a una sala más grande con paredes de ladrillo, y cuatro cuartos al lado derecho, con un subsiguiente corredor desembocante en otra sala con la cocina al final.

En las tardes me sentaba en la acera y contemplaba toda la humanidad paseante, los carros y las bicicletas que deambulaban de aquí para allá.

El cielo en esa época estuvo más claro que nunca, y el calor reinante solo se aplacaba por las brisas que pasaban por el frente de la casa, pero sin enfriarla.

Amodorrado por el clima, jugueteaba con un pequeño palito, que movía de n lado al otro del piso, simulando el camino de una serpiente, o recreando formulas sin sentido y dibujos geométricos. Una sensación inquietante me invadía por espacios breves, sentía como había algo y no veía nada.

La inquietud me abordo al mirar las paredes de la casa.

Normalmente el paso de los vientos, carros y los incendios de la sabana, depositaban grandes caras de polvo en las rendijas del frente. Esta vez estaban limpias. Pensé en quien o que pudiera haber limpiado las paredes y solo acerté a pensar en mil posibilidades sin sentido.

¿Porque me inquieto? No lo sé. Soy descuidado por naturaleza y nada detallista. Pero la extrema limpieza de la pared me asusto.

Porque, estaba caliente, pero no con el calor del sol reflejado, sino con el calor del lamido de algo incandescente. Acerque más la visión y note las soldaduras que se habían formado en esmalte de los ladrillos del frente. Algo había lamido la superficie, algo estaba allí, porque el fenómeno no se acababa. Y mi inquietud seguía creciendo.

Es algo común que la basura flote por la calle y el polvo volador busque cobijo en cuanto lugar se imaginen.

Pero hoy no había basura moviéndose, ni polvo.

Me acobarde y entre en la casa para dormir un rato, total, el hogar siempre es el cobijo, así pensé yo.

Y me asuste al entrar en mi cuarto, pues el piso rojo, aun cuando estaba brillante, se notaba más oscuro, y caliente, pues este calor penetraba las suelas de mis zapatos y hacia que el sudor de mis dedos los hiciera sentirse pegajosos y astringentes. Aunque no tanto para alertar a nadie.

El calor y la luz siempre cobijan al miedoso. Era una regla general, una verdad más allá de todo. Hasta ese día.

Me acerque a mi cama, y al recostarme sentí quemarse mi piel, aunque la ropa intacta debía protegerme, lo cual no pasaba. Como cualquiera en mi situación revise la piel de mis manos, estaba enrojecida y empezaba a hincharse.

Corrí a la nevera y saque hielo para colocarlo en mi piel, pero no parecía ayudar, porque se derretía rápidamente al contacto, y las gotas escurrían sin llegar a mojar.
En este momento tenia principios de pánico, pues mi mente me decía que me calmara pero mis sentidos reportaban dolor, calor, calor, calor.

Salí al corredor para verificar el termómetro, pero estaba borroso, aunque intacto.

Y luego sentí la presencia.

Me pegue en las piernas al tratar de correr. Una mesa de vidrio estaba en mi camino y me angustio mas, porque estaba opaca, opaca y lisa, sin quemaduras, solo opaca.

Tengo que respirar para poder hacer algo, pensaba en ese momento, pero un desagradable olor a caucho quemado penetro en mis narices.

Y no veía nada incandescente.

De repente, note la opacidad moviéndose, de aquí para allá, por la superficie de las cosas, por los suelos y por las paredes, reptando.

Sabía que debía salir, pero allí estaba el corredor, y me abalance para pasarlo. Me di cuenta que era ahora un embudo, pues de lado y lado la opacidad estaba pegada o flotando, no sé.

Me trate de escurrir, y sentí los pelos de mis brazos humear, aunque no creo que nada tratara de sujetarme, las paredes parecían haberse expandido, paredes calientes, hirvientes.

Creen que podía respirar?, No lo podía hacer, sentía un vacío de aire, un vacío del vacío.

Y caí.

***********

El tiempo ha pasado desde que el calor nos transformo, ¿quien inicio la reacción? No se sabe.

Todos vivimos en esta dimensión expectante, vemos lo que fue nuestro pueblo, tiempo y realidad.

Algunos creen que fue una explosión atómica cercana, no tuve tiempo de saberlo.

Pero percibimos el calor al otro lado y vemos la laxitud del aire en el otro lado.

Aquí solo hace frío, y no sabemos porque no nos congelamos.

Pero lo odiamos.










17-01-03

Mis Cuentos de Ciencia Ficcion - Decadencia


DECADENCIA
I

Luís rascaba tranquilamente la superficie del piso con el dedo índice del pie, tenia solamente cinco años, y el cabello castaño le brillaba con la luz del sol.

-Papi dice que pronto nos iremos. Le dijo a la mamá, que estaba sentada cerca.

-Si papito, pronto. Le respondió azorada y descompuesta.

II


Donde quiera que la vista abarcara, la zona industrial se veía desolada, grandes barracones y galpones estaban al vaivén de la soledad y la herrumbre.

José solo pensaba en las láminas que había observado esa tarde, una anterior época, llena de apogeos y abundancias...

Supo por bocas de los muchachos que la situación actual se debía a el uso que el estado estaba dando a los fondos públicos. Después de sobrepasar los 20000 millones de habitantes la Tierra se vio en la obligación de buscar lugar físico. Y habían gastado todo en la exploración espacial.

Ya había colonias en Marte y varios satélites de Júpiter y Saturno, pero eran insuficientes.

Luego se ocurrió un gran cambio.

El nuevo Directorio de la Tierra había encargado a organizaciones mundiales la búsqueda de un método para alcanzar los planetas extra solares.

Lo redescubrieron en una biblioteca universitaria en Harvard, en medio del olvido y el polvo.

Luego gastaron más dinero en desarrollar las técnicas de los manuscritos. Un loco, cincuenta años antes había enviado partículas a través de un haz láser más rápido que la velocidad de la luz.

Y así empezó el Proyecto.

III


La Sala de Juicios Mundial comenzó las sesiones, bajo el escrutinio de mil millones de habitantes que la Tierra tenia.

IV


Cuando José volvía a casa  pasó por inmigración.

Sentía la injusticia de ser pobre en los huesos, y en la voluntad tenia la esperanza de poder mejorar la situación de la familia.

Un lazo de sentimentalismo se aferró en el corazón.

Hoy seria la respuesta.

V


-Mamita, puedo llevar a rulfo?

-Papito, no. Pero la compañía tiene todo listo para nosotros.

-mami, se sentirá solito.
-si papito, pero se acostumbrara.
-mami, no quiero... termino diciendo en medio de sollozos.

VI

-José Pérez! Aulló la sala de espera.

A lo cual José se levanto y acerco a la oficina de contratación.

-Tenemos en su caso varias opciones de traslado, dijo sin mirar el funcionario inmigratorio.
-Cuales son?
-Debido a sus credenciales y habilidades, tiene opción de contrato en tres Planetas:
a.- Iresia: Con climas templados y inclinación a las tecnologías agrícolas.
b.- Ronnia: Paraíso de las industrias mecanizadas, tendrá un mejor sueldo que en los demás pero las condiciones serán similares a nuestro planeta actualmente.
c.- Teccnia: aunque usted tiene un buen coeficiente, sus nivel académico esta bajo, por lo que le daríamos un contrato de técnico, y posibilidades a largo plazo de mejorar su estatus. Lo mejor de este planeta es que cuidan el ambiente y los servicios son muy buenos.

-Que decide?
- bueno no se, creo que es un poco precipitado
-Tiene veinte segundos, hay 20000 millones esperando por entrevista.
-Disculpe, no lo veía así
-Nunca lo ven así. Que decide?
-Me quedo con Teccnia. Van muchos allí?
-          Como el 30% de las solicitudes, pero eso no es un problema.
-          Podremos llevar algunas pertenencias?
-          Usted sabe que no. Todo lo suplirá la compañía cuando lleguen allí. Por favor firme.
-          Puedo hacerle una pregunta más?
-          La ultima
-          Cuantos solicitan visa, en las clases altas?
-          Mas de lo que cree. Pero eso si, los planetas que piden son santuarios o mundos de aventura. Nunca se han negado las visas a nadie, de ninguna clase.
-          Aquí esta el formulario firmado.
-          Bien, su traslado es mañana, en el muelle 5, aquí están los pasajes, verifique los nombres.
-          Maria Argüelles de Pérez, Luís Pérez Argüelles y José Pérez Aponte, están bien.
-          Buen viaje. Dijo el funcionario sin muchas ganas.

VII


-El primer traslado ocurrió hace cinco años; debemos ser sinceros que estuvo mal preparado. Dijo la azafata.
-Porque? Pregunto Maria.
-Bien, cuando se hizo la transferencia, la nave de verificación no había salido todavía. Cuando llego a Marte 5 meses después, ya los voluntarios tenían ese tiempo en la colonia. La transferencia fue instantánea!.
- Nadie dijo nada?
-Bueno, hubo estúpidos que pidieron las cabezas de unos cuantos funcionarios, incluso trataron de deponer al Emperador.
-Es cierto?, me parece ridículo. Acoto Maria.
-Ilógico o no, sucedió. Hay que ver que la estupidez ataca hasta los más ensalzados. Si no fuera por el emperador, viviríamos todos hacinados en la tierra. Estúpidos!, escupió al vacío...

VIII


-Senador es su turno de testificar. Dijo el ujier a la sala.

Una figura oscura y empequeñecida se acerco al estrado y procedió a Jurar. Se sentó y entrelazo las manos nerviosamente.

-Diga nombre y cargo, para el registro.
-Juan Felipe Ordóñez Montecalvo, senador vitalicio por la zona sudamericana.
-Para el acta, que cargo desempeñaba durante los sucesos?
- Ministro sin cartera, al mando del Emperador Maximus III.

IX


Luís se apretujo a José con un intenso temor. Nunca había visto techo tan alto y majestuoso. Nunca había visto tanta gente.
Nuca se había sentido más desvalido y triste.

X


La televisión presento a los viajeros después de 5 meses de estadía en Marte. Estaban Barbados y melancólicos.

-Duele la transferencia?
-De ningún modo, es instantánea.
-Y como lo saben si solo han viajado a Marte?, pregunto retorcidamente el periodista.
-Porque, (y en esto que les voy a decir, era secreto) enviamos cápsulas a todos los planetas del sistema solar y cronometramos sus llegadas. Todas Tempo “0”.
- Cuando los entrevistaremos?
-Pueden hacerlo en este momento, solo hacemos contacto vía radio. Lo único es que en la medida que el planeta este mas alejado las respuestas llegaran mas tarde. Comencemos...

XI


Cinco largas colas de Personas prestaron Juramento.
-Por el Emperador, Eterno y Benigno. Su voluntad es nuestra vista!

XII


-Pasen por acá, les dijo una azafata con la insignia del Emperador.
-Mami tengo miedo!
-Agárrate fuerte a Papi.
-No tienen porque tener miedo, pronto estarán en Tecnia y la Tierra solo será un recuerdo triste. Acoto la azafata.
-Podemos abrazarnos?, pregunto José, turbado pero firme.
-Si, si no le da pena que los vean llegar así. Dijo la azafata indiferentemente.
-Abracémonos, vamos rápido! Dijo José.
-Adiós, menciono la azafata entre dientes, y cerro la escotilla.



XIII


-17345 millones de viajeros. ¿Es correcto? Pregunto el Fiscal
-Si así es.
-234 Planetas disponibles anunciaron, ¿es verdad?
-Si. Dijo el Senador
-Y todo fue falso?
-Aja. Anuncios, pasaportes, el proceso de selección, las cabinas de transferencia, todo.
-Y la transferencia? Dijo con un tono de suplica el Fiscal
-En realidad un descubrimiento único, un haz láser de desintegración a bajo costo energético. Dijo casi alegremente el senador.
-El emperador sabia la situación? Pregunto acaloradamente.
-Fue su plan, siempre dijo “acciones desesperadas en tiempos desesperados”.
-Usted comprende la magnitud del Genocidio?

-Si, pero en realidad nunca sufrieron dolor, y soluciono el problema de sobrepoblación. Además las pertenencias que dejaron fueron  a las arcas del estado lo cual alivio mucho nuestra economía...

Aunque el juicio continuo,  un vació invadió el mundo, dos mil millones de reacciones tuvo lo que quedaba de humanidad.

Se puede decir que el planeta gimió.

XIV


-Solo será un destello y estaremos allá, dijo un poco más tranquilo José.
-¿No duele?, pregunto Luís
-No papito, ¡abracémonos fuerte! dijo Maria en un sollozo.

El contador llego a cero, y hubo un resplandor...

Epilogo


Hay en el tercer planeta del sistema solar, una sabana desolada y seca, con una tumba abandonada y execrada.

El epitafio dice:

Máximus III.
Genocida